Der junge Wörter

Escritos de toda laya

Typographia Longinotti – Monólogo de cierre – Ciclo lectivo 2000 Mayo 20, 2007

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Breve Historia del Onanitismo y de su influencia en el surgimiento y desarrollo de la Cátedra Longinotti de Tipografía en la carrera de Diseño Gráfico de la FADU-UBA

Buenas noches. Cada año veo esta sala llena, y me pregunto: ¿Dios mío, qué hacen acá? Lograron sobrevivir a la cursada y aún se empeñan en desperdiciar otra noche de viernes con nosotros. Digo, la nota final ya está puesta, el chantaje emocional ya no les va a dar resultado alguno, así que ya dejen de simular que nos quieren, y eso. Podrían perfectamente estar aprovechando su tiempo en actividades socialmente más valoradas que la educación universitaria, como el robo a mano armada, la trata de blancas, o el satanismo noruego y la quema de iglesias. En cualquier caso, me resulta asombroso que dos bandos tan hostiles como los de los alumnos y sus ex-docentes puedan reunirse en un mismo espacio sin que esto devenga intercambio de escupidas, escenas de pugilato amateur e intimidación con elementos punzantes; aparentemente, basta con pertenecer a un mismo grupo académico para moderar estas pintorescas manifestaciones del sentido de pertenencia. Así que uno se pone a pensar: ¿qué es una cátedra? ¿Cuál es su rasgo distintivo? ¿Eh? No es, por ejemplo, el que haya una lista de inscriptos, porque también los cementerios están llenos de gente que figura en listas, y nadie los considera unidades académicas; además, los inscriptos en esas listas tienen una tendencia al presentismo envidiablemente anormal para lo que estamos acostumbrados.

En realidad, una cátedra se define por su material humano, invariablemente compuesto por dos hordas, una de docentes y otra de alumnos, ambas igualmente ejercitadas en el vandalismo y el consumo descontrolado de alcohol, y vinculadas entre sí por una relación digna de Sade y Von Sacher-Masoch. Es decir, ambos grupos coinciden en la irrefrenable necesidad de hacerse la vida mutuamente miserable, los unos pidiendo entregas en formatos odiosos, los otros haciendo entregas odiosas. De todos modos, esta no es una organización acéfala: toda esta tortura de doble vía está reglamentada por una Figura Mítica: el Titular. El Titular es esencial, porque tiene la indelegable misión de darle nombre a la cátedra, hecho imprescindible en dos instancias de la vida académica del alumno: a) para encontrar el taller donde cursa, y b) para incluir el apellido del Titular en sus insultos. Pensemos en la dificultad de lograr una rima con la expresión “el señor Titular de barba”, frente a la comodidad y candidez del familiar “Longinotti compadre”. De todos modos, el legado de un Titular para su cátedra es bastante más extenso y profundo que un nombre adecuado para injurias afectuosas. La lista puede incluir la adicción a las pastillas de freno, el gusto por la sangre de vírgenes, el estudio metafísico de la seborrea, el moldeado de repulgues para empanadas, el análisis antropológico de la hinchada de Flandria, e incluso la Religión, como es nuestro caso.

Sí, amigos, porque nuestra cursada no es una manifestación azarosa de las fuerzas del mal ni la verificación empírica de los efectos del caos en la pedagogía, sino apenas un plan de ejercicios fundados en el dogma de la Religión de Onanito, un Dios tan tímido que sólo aparece de perfil, como Julio Iglesias. Es un tema importante el del Onanitismo (tal es el nombre del culto) en nuestra cátedra, porque todo conocimiento, actitud o evento –incluido el de esta noche- es producto de esta Fe Tipográfica, de modo que les haré un pequeño resumen de lo más importante acerca de este dogma que ha pasado a regir sus vidas y arruinar sus cabezas al punto de seguir sentados después de estos primeros desvaríos.

La totalidad de los fundamentos del Onanitismo está contenida en su Libro Sagrado, el Dixit, un texto pletórico de sabiduría a dos columnas, cuerpo 10 sobre 14. Cabe decir que las similitudes entre el Dixit y la Biblia de los católicos es bastante notable, a tal punto que no se ha podido determinar aún cuál de los dos textos es el original. El Dixit narra detalladamente la historia del Onanitismo, comenzando por la creación del Univers en siete días; la historia de la primera sans serif y su compañera la romana, de cómo comieron de la Apple Prohibida, y fueron desterradas al Reino de los Tipos Móviles, debiendo ganarse la impresión con el entintado de su frente, y parir con dolor la primera sans serif humanista. Otros pasajes destacables del Texto Sacro tienen que ver con la llegada de Onanito encarnado en un Mesías Tipográfico para lograr la salvación de los diseñadores que no distinguen entre la Times y la Helvetica: nos habla el Dixit de su prédica en el desierto de los Kioskos con Fotocopiadora; de cómo fue tentado para emplear la Trajan en el diseño de una bandera para los clubes de fans de Yerba Brava y Flor de Piedra; de su sermón en las Barrancas de Belgrano frente a la hinchada de Excursionistas; de sus milagros, como la multiplicación de las variables y los tipos textuales; y, finalmente, de su ofrenda en sacrificio a las bárbaras huestes de Operadores de Corel del IAC. Consta en el Dixit que el cuerpo de Onanito permaneció dos días enterrado en la Caja Baja en una imprenta, y resucitó al tercer día, para ascender, acompañado por el Espíritu Postscript, al cielo de los Tipógrafos, donde todos tienen una colección de fuentes de Adobe. Y también dice el Libro Sagrado que Onanito dejó numerosos discípulos como San Giambattista Bodoni, El Milagroso, que logró la Transmutación de las Romanas Transicionales en Modernas, y que fue un pilar fundamental en la formación de la Iglesia de las Cuatro Tintas, representante exclusiva hasta nuestros días de la Religión de Onanito y de todo su merchandising de compra obligatoria, y de la cual, como corresponde, somos miembros.

Pero el Dixit no sólo cuenta la historia de Onanito, sino que también nos deja testimonio de sus Mandamientos en una sección titulada “Haz esto, o te pudrirás en el infierno”. Como estos principios rigen la conducta de todos los seguidores de Onanito, nos parece adecuado recordarles algunos, sobre todo a los que van a cometer la insensatez de cursar Typo Dos con nosotros. Dice Onanito:
• No matarás al plotteador que, a dos minutos de la entrega, te dice “Hubo un problemita con el color”.
• No desearás la Emigré del prójimo.
• No robarás ideas de tus compañeros, a menos que puedas eliminar testigos.
• No invocarás a Garamond en vano, por ejemplo para diseñar la tapa del nuevo CD de Meta Guacha.
• Honrarás a tus docentes como si fuesen seres humanos.
Conociendo en su infinita sabiduría el inacabable ingenio de los alumnos para hacer el mal a través de sus entregas, Onanito decidió no dejar resquicios legales que avalaran conductas reprochables, así que desarrolló una obsesiva lista de quinientos veintiséis mandamientos y medio, excediendo largamente los modestos diez del catolicismo. La lista completa forma parte del merchandising oficial del Onanitismo, y por una módica suma permite acceder a dos bonus tracks.

Sin embargo, las formas en las que el Dixit ha influido en el funcionamiento de esta cátedra y la formación espiritual de docentes y alumnos, es más amplia aún. Una de las secciones de la historia del Onanitismo que ha resultado de más utilidad para la manipulación y el maltrato de los alumnos es la de “El Arca de Caslon”. Básicamente narra la historia de un docente que, en un mundo de promiscuos operadores de Corel que se entregaban a la lujuriosa combinación de cientos de familias tipográficas en un mismo volante de 20 x 12, recibe un aviso de primera mano acerca de un diluvio de tinta Pantone© black que venía a limpiar la tierra de tanta letrita orgiástica, y comienza a construir un arca, destinada a preservar un ejemplar de cada uno de los especímenes de alumno, para posibilitar su posterior reproducción y, milagros mediante, aprendizaje. A través de la narración, el Texto Sagrado describe minuciosamente cada una de las dieciocho especies, basándose en sus comportamientos frente a la instancia de entrega, y dando lugar a uno de los pasajes más reveladores del Dixit. Los especímenes mencionados son los siguientes:
• El Carismático Infructuoso. Padece un optimismo patológico; cree que la simpatía hace milagros, así que intenta revertir una entrega espantosa mediante un arsenal de chistes olvidables. Es la clase de sujeto que se considera simpático, jucio que nunca se ocupa de contrastar con la opinión general, para evitar desilusiones. Pretende embaucar como un Vendedor de Tiempos Compartidos, pero le falla.
• El Temeroso de Dios. Probablemente víctima de una educación religiosa estricta en su más temprana infancia, el misticismo le nubla el juicio. Cree que protagoniza el Antiguo Testamento; entrega su sobre con los brazos extendidos, como quien ofrece un cordero en sacrificio, y luego se retira a esperar el castigo de Yahvé, o sea la Nota. Por suerte para los docentes, nunca objeta una calificación por temor a la Ira Divina.
• El Sindicalista. Agitador amateur. Extiende a sus compañeros protestas o excusas que son únicamente suyas. Se reconoce su discurso por el abuso de la primera persona del plural y de las generalizaciones taxativas: “todos”, “ninguno” y “nadie” son sus palabras favoritas para excusarse por lo que no hizo.
• El Zurdo. Biotipo característico de Tipo Uno. Tiene conciencia de minoría, y la explota. Cuando se siente amenazado, esgrime su zurdera como si fuese una discapacidad, sobre todo en la etapa caligráfica del aprendizaje. “¡Claro que borroneo cada cosa que escribo! ¡¿No ves que soy zurdo?!”
• El Metafísico. Como Platón y sus discípulos, recela del mundo de lo material, así que decide prescindir de los aspectos físicos de la entrega, y sólo trae un montón de descripciones sobre su proyecto tan incomprobables como seductoras.
• El Timbero Prudente. Juega seguro: pares, nones, columnas, colores, todo. Si la entrega consta de tres piezas, hace doce para cubrirse.
• El Corredor de Bolsa. Ni siquiera entregó, y ya especula con las notas.
• El Paria. Primo agnóstico y con mala suerte del Temeroso de Dios. Se le vuelca la tinta, se le infecta la computadora, se corta la mano, se le muere el hámster, pierde el colectivo, lo atropella un camión ganadero… Ignora qué hizo para merecer esto, pero los caminos del Señor son tan misteriosos…
• El Entregador Arrepentido. Le ofrecieron protección y una nueva identidad, pero aún piensa que la entrega es una prueba en su contra. Deja la entrega, la vuelve a agarrar, revisa su contenido escrupulosamente, vuelve a depositarla en la mesa… la entrega definitiva se efectúa tres o cuatro horas más tarde, cuando sus docentes ya se fueron.
• El Terrorista. Tiene alma de Separatista Vasco. Aprovecha una distracción del docente para depositar la entrega y huir, sin constatar daños. El número de víctimas que produce depende de su talento para el mal, y de su falta de talento para el diseño.
• El Artista. Gran autoestima. Orgulloso de su entrega, apenas arriba al taller reparte invitaciones y canapés, y monta una exposición de sus piezas.
• La Diva. Invariablemente mujer. Ingresa al taller saludando como si llegase al estreno de su propia película. Su entrega es el producto de la cooperación de sus numerosos pretendientes. Cualquier semejanza con Madonna en el video de “Chica Material”  es más que una coincidencia.
• La Sirena. Prima poco agraciada de la Diva. Su Verdadero poder reside en su voz de chica de hot line, capaz de hacer que el relato de cómo le limaron los callos del pie derecho con una amoladora suene como una fantasía erótica de primera. Como los personajes de la mitología griega, utiliza su poder para seducir a sus compañeros hombres, logrando entregas con una muy baja inversión de energía. La desaparición del estímulo sonoro suele provocar en sus víctimas la sensación de haber sido estafado por alguno de los personajes de “Nueve Reinas” .
• El Turista Accidental. Maestro del simulacro. Ni siquiera hizo los rótulos, así que opta por el disimulo. Camina entre las mesas con la despreocupación de un paseante en una feria artesanal. Curiosea en las entregas ajenas como buscando un souvenir. Incluso saca fotos… Abandona el taller saludando con la gratitud bovina de los turistas.
• El Supervisor. Versión descarada del Turista Accidental. Tampoco hizo nada, pero opta por simular que está haciendo el control de calidad de las entregas ajenas: mira por encima del hombro de los demás, y reparte interjecciones de aprobación o desaprobación de manera azarosa. Tiene alma de gerente: no cumple con sus compromisos y busca desviar la atención hacia los demás.
• El Contracultural. Alma de Revolucionario, decide cantarle cuatro frescas al Sistema, realizando una entrega en la que ni una sola de sus piezas se ajusta a las consignas. Aunque intente disimularlo, en su accionar suele haber más de torpeza que de subversión.
• El Vehemente. Sujeto al que la expresión “Amores que matan” le cuadra a la perfección. Suele incurrir en algunos excesos de entusiasmo, sobre todo cuando llama a sus amigos del Doque y se agarra a cadenazos para defender el honor de la cátedra. Afecto a las costumbres futboleras, viene acompañado por gente con la que compartió la celda en Devoto; cuando cursa Tipo Uno suele saquear las pertenencias de sus compañeros, y saltar sobre las mesas al grito de “Le afanamol cálamo / que lo vengan a buscar”.
• El Creativo. Nacido en una familia de hippies atemporales, desde chiquito fue estimulado para dar rienda suelta a su creatividad dentro de los cánones del progresismo de los ‘90. Hizo circo, expresión corporal, danza contemporánea, murga, fue estatua viviente, mimo, tragafuego, malabarista, payaso de colectivo, y creativo publicitario. En algún momento, alguien le dijo que el diseño era lo suyo, y él no supo ver que no. Para él, las consignas son de carácter optativo, al igual que los formatos. Sus entregas suelen estar plagadas de manifestaciones de su ingobernable creatividad, y acuña leyendas como “La llama que llama” y “La tipo que Grafía”.

Con estos dieciocho ejemplares, y luego de seis meses de inundación y muchos antidepresivos, Caslon logró hallar el monte donde vivía Ararat, el luchador de Titanes en el Ring, y desembarcó para fundar la cátedra primigenia. Inicialmente, Caslon pudo manejar la psicosis a la que lo estaba llevando lidiar con los dieciocho alumnos arquetípicos, sobre todo con El Creativo que, luego de haber obtenido inexplicablemente un ejemplar de la Biblia católica, había tenido una idea para un comercial de autos con un tal Jesús; pero luego la presión se hizo insoportable, así que decidió negociar con Onanito alguna clase de ayuda. De este modo nacieron los primeros docentes, que llegaron en la forma de alumnos con un cuestionable grado de evolución, dando lugar, así, a la conformación de lo que hoy es la estructura de nuestra cátedra.

Cabe decir que los comportamientos de estos docentes originarios también estaban registrados en el Dixit, por lo cual todo el daño que les hemos hecho durante el año fue simplemente para no salirnos de las tradiciones de la Religión que nos anima. Así es que también puede clasificarse al cuerpo docente según la siguiente nomenclatura:
• El Shakespeariano.
Vio Hamlet demasiadas veces, y ya no distingue las distancias que lo separan de su interlocutor. Su control de volumen se rompió hace rato, y sus correcciones pueden ser escuchadas a varios km de distancia. También conocido como El Rociador, porque habla sin parar y olvida tragar saliva, hecho que queda testimoniado en la ropa y las caras de sus alumnos.
• El Familiero. Demasiadas tardes de cine argentino lo alienaron y cree que está protagonizando una película de Los Campanelli. Cada vez que abandona un alumno llora como si se le hubiera muerto un hijo, y se pone feliz si se forman parejitas en el grupo. Le preocupa más la crianza que el aprendizaje.
• El Marqués de Sade. Estratega del mal, siempre encuentra la forma de corporizar a Satanás en el taller. Sus maneras siempre son sutiles e indirectas, por temor a las represalias con armas de fuego. Disfruta de los éxodos de alumnos, y se siente a sus anchas cuando puede convertir la cursada en una verdadera tortura: sugiere formatos medio centímetro más grandes que los que acepta la fotocopiadora, papeles inhallables, libros de consulta descatalogados, plazos incumplibles, instalaciones costosas e irrealizables. Su acto favorito es el de llevar al alumno en una dirección para decirle exactamente lo contrario en la última clase.
• La Negociadora. Invalorable a la hora de convencer a un alumnado masculino rebelde. Allí donde la intimidación y las golpizas han fracasado, una caída de ojos o un escote pronunciado logran milagros. Generalmente utilizada como último recurso.
• El Stalinista. Comprendió de chico que la intimidación y la violencia física son métodos pedagógicos sumamente efectivos. Toma lista constantemente, y destierra a los que llegan tarde, van al baño, o se desmayan porque tienen peritonitis. Espartano de alma, considera que a los que carecen del temple para afrontar el rigor de la cursada hay hacerlos arrodillar sobre maíz mientras recitan los quinientos veintiséis mandamientos y medio del Libro Sagrado.
• El Terapeuta. Baja autoestima. Resignado al hecho de que tiene poco talento para transmitir conocimientos, se dedica al aspecto humano de la relación con los alumnos. Cuenta chistes para que, por lo menos, lo crean un tipo divertido. Suele complementar sus pasos de comedia con terapia de grupo, para transmitir a sus alumnos sus experiencias como estudiante, en la errada creencia de que los ayuda. Las estadísticas demuestran que logra elevados índices de suicidio entre la gente que estuvo en su grupo, pero los alumnos que le sobreviven suelen ir a saludarlo.

Como surge del Dixit, la cursada es parte del plan del divino Onanito para salvar a esos diseñadores que aún no distinguen entre la Times y la Helvetica, para exorcisar de sus espíritus al demonio del IAC, que sigue tentando almas puras con sus PCs llenas de Corel y fuentes True Type del Windows 98. Y nuestra cátedra es es sólo otra heredera de aquella Cátedra Primigenia del Arca de Caslon, intentando transmitir las enseñanzas de Onanito a las nuevas generaciones, para que el armado de texto del nuevo aviso de gráfica de América no se repita nunca más, para que no todo texto en el mundo tenga que leerse en Times cuerpo 14 con el justificado del Word, y para que Ramiro Agulla no cante más en ningún aviso televisivo. Por eso nosotros, los herederos de los Docentes Arquetípicos, queremos agradecerles a ustedes, herederos de los Alumnos Primigenios, el que hayan elegido navegar con nosotros en este Arca de Caslon, y regalarles un último consejo de Nuestro Dios, que les va a servir durante el resto de la carrera. Dice el Dixit en la Carta a los Deprimidos, Divertículo Séptimo, que cuando hacia el siglo II y medio, frente al avance de los fariseos del IAC, comenzó a flaquear la fe de los discípulos de la Iglesia de las Cuatro Tintas, éstos, desmoralizados, rezaron a Onanito preguntándole cómo hacer para volverse más sabios acerca de la Tipografía y combatir a tan poderoso enemigo; se abrieron entonces los cielos, y se oyó la voz de Onanito fuerte y clara que les dijo: “No sé, cualquier cosa, pregúntenle a Longinotti”.