Hoy se vota.
Desde las carteleras públicas (el único medio que, en la veda, no logra impedir el proselitismo), los más diversos candidatos nos tientan con retóricas de cambio, mágico concepto capaz resumir en sí todo lo bueno que la humanidad podría hacer si los votara.
Incluso quienes están de turno en el poder (nacional, provincial, municipal) recurren a la idea del cambio, en todo caso para cimentar su propia permanencia al adosarle la noción de profundización. Y así desembocamos en una paradoja inversa a la de Il Gattopardo, la paradoja de todo oficialismo: que nada cambie para que todo siga cambiando.
Quienes no están en el poder, también nos invitan al cambio. Debemos cambiar a los otros (los que ya están) por ellos, por lo nuevo. De nuevo hay poco, quizás porque la ósmosis interpartidaria ha esparcido las mismas mecánicas esclerotizantes en todas o casi todas las fuerzas. El Museo de Grandes Novedades del que hablaba Cazuza en O Tempo Não Pára.
Un clásico desde hace unos quince a veinte años es la afirmación de que hay desinterés por la política. Dependiendo de quién sea el emisor, la sentencia adquiere un matiz condenartorio o indulgente.
Las personalidades de la cultura (categoría polimorfa que agrupa filósofos, productores televisivos, actores, relatores de fútbol, directores de bibliotecas, periodistas, académicos de Puán y de Marcelo T., y cómicos de Tinelli, entre otras cosas) suelen condenar la falta de militancia, el no ponerle el cuerpo a la cosa política. De la observación de sus conductas parece surgir que para ponerle el cuerpo a la cosa política alcanza con hacer declaraciones heroicas a favor del Bien y en contra del Mal (cámbiese la polaridad por el caso particular que corresponda: Oligarquía-Pueblo, Socialismo-Capitalismo, Nacionalismo Popular-Cipayismo Vendepatria, etcétera).
Del lado indulgente, los periodistas fundamentan su lugar de justicieros de oficio resaltando las miserias de la clase política que explican el desencanto popular. Sus propias miserias, como corresponde, quedan bien tapadas bajo las alfombras de las redacciones y las oficinas de producción.
Y las oposiciones se apoyan en ese desencanto para proponerse como alternativa, cosa difícil si consideramos que, en términos generales, casi todos tienen alguna filiación vergonzante que ocultar. Un árbol genealógico escrupuloso seguramente los situaría en alguna rama compartida con los mismos sujetos a los que sindican como responsables de la pérdida de interés del pueblo por la res publica.
No parece haber mucho margen para el optimismo. Hasta tal punto casi todo parece infectado que hay que ir con barbijo y guantes de látex a votar, y ya no se sabe si tiene que ver con la influenza porcina o con el estado de putrefacción del sistema partidario argentino.
De todos modos, como siempre, prefiero que nos sigan preguntando a quiénes queremos que nos representen. Así, por lo menos, nos veremos obligados a hacernos cargo de nuestras elecciones.
PD: a propósito de políticas, votos e ideas, van abajo unos muy interesantes links de Los Trabajos Prácticos que merecen ser leídos.
http://www.bonk.com.ar/tp/daily/1406/almabellismo
http://www.bonk.com.ar/tp/daily/1407/gano-kirchner
http://www.bonk.com.ar/tp/daily/1408/el-voto-de-izquierda-explicado-a-los-ninos
Y el gran experimento LTP, la invención de un polemista. Aquí debajo va el proceso completo. Lean y disfruten.
http://www.bonk.com.ar/tp/daily/1338/marcelo-fishbein-abran-las-carceles
http://www.bonk.com.ar/tp/daily/1349/fishbein-resentido
http://www.bonk.com.ar/tp/daily/1386/fishbein-vs-el-golem
http://www.bonk.com.ar/tp/daily/1409/fishbein-cest-moi
Ah, y unas reflexiones de Tomás Abraham, bastante sabrosas.
http://tomabra.wordpress.com/2009/06/27/reflexiones-sobre-las-elecciones-de-manana-perfil-276/

RSS - Posts