Der junge Wörter

Escritos de toda laya

Die Vergangenheit Octubre 8, 2009

Archivado en: Ideas — derjungewoerter @ 1:59 pm

El ocio despierta apetitos más o menos peligrosos. Uno de ellos es el saber acerca de.

Hay algo malsano aunque ineludible en rastrear el presente de quienes fueron nuestro pasado. Googlear nombres. Chequear resultados. Y comparar. ¿Cómo les fue en la vida desde que dejamos de vernos?

A cierta edad, uno necesita que a esos otros les haya ido más o menos como a uno. No siempre pasa. Y ahí hay que manotear los antidepresivos.

Por ejemplo: un tipo que uno conoció cursando en la FADU aparece ahora como un exitoso empresario, sus trabajos de motion graphics se ven en VH1 y MTV, ostenta algunos premios internacionales, y recluta gente para su oficina de Buenos Aires (parece que la de Miami ya está completa). Vaya.

Casos de ésos, el aciago día en que decidí consagrarme a esta exploración, encontré varios. Por supuesto, esto conduce a innumerables reflexiones en torno de la tonicidad de las propias piernas para trepar los peldaños de la empinada escalera social.

Vero dice que uno tiene que hacerse cargo de las propias elecciones, y de los precios que uno está o no está dispuesto a pagar. Me pregunto, entonces, si me bancaría volver a trabajar en una agencia sólo porque ahí se mueve casi tanta guita como en el narcotráfico. Se labura sin horario. Hay mucho cliché (bueno, la clase de cliché que a uno no le genera ni siquiera ternura), como el del creativo corporate (ropa deportiva de los concept stores de Nike, &cetera) y el ejecutivo de cuentas loosen (traje filoarmani). Hay mucha reflexión, también, acerca de la polisemia de un comercial de salchichas, acaso porque ahí se demuestra que se oteó la economía del signo de Baudrillard en la facu.

No, no me lo bancaría.

Entre mis colegas hay mucho émigré, presencial y remoto. Barcelona, Madrid, Roma, Berlín, Londres, rankean bien entre los primeros. Santiago, México DF y Miami (la favorita), entre los segundos. La partida o el roce internacional (Europa y Estados Unidos) son casi imprescindibles para el éxito. Casi nunca es al revés. No conozco muchos europeos o norteamericanos que consideren un avance profesional mudarse a Buenos Aires. La relación debe ser asimétrica. Realismo periférico, que le dicen.

Yo tampoco soy el tipo que era. No me veía trabajando de esto (la vaguedad obedece a la imposibilidad de una denotación satisfactoria). No me imaginaba con Vero, con Gastón. No me suponía estudiando batería, aunque más no fuera como medida terapéutica, sin visos utilitarios y de proyección internacional. No creía que me autopublicaría en este espacio, cuando menos más visible que mis viejos cuadernos grunge. Y de a ratos se me ocurre pensar, siquiera como precario consuelo, que quizás haya ahí fuera algunas personas tratando de saber qué fue de mí desde que dejamos de vernos.

Por ahí se sorprenden.

 

Politik Junio 28, 2009

Archivado en: Ideas — derjungewoerter @ 12:01 pm

Hoy se vota.

Desde las carteleras públicas (el único medio que, en la veda, no logra impedir el proselitismo), los más diversos candidatos nos tientan con retóricas de cambio, mágico concepto capaz resumir en sí todo lo bueno que la humanidad podría hacer si los votara.

Incluso quienes están de turno en el poder (nacional, provincial, municipal) recurren a la idea del cambio, en todo caso para cimentar su propia permanencia al adosarle la noción de profundización. Y así desembocamos en una paradoja inversa a la de Il Gattopardo, la paradoja de todo oficialismo: que nada cambie para que todo siga cambiando.

Quienes no están en el poder, también nos invitan al cambio. Debemos cambiar a los otros (los que ya están) por ellos, por lo nuevo. De nuevo hay poco, quizás porque la ósmosis interpartidaria ha esparcido las mismas mecánicas esclerotizantes en todas o casi todas las fuerzas. El Museo de Grandes Novedades del que hablaba Cazuza en O Tempo Não Pára.

Un clásico desde hace unos quince a veinte años es la afirmación de que hay desinterés por la política. Dependiendo de quién sea el emisor, la sentencia adquiere un matiz condenartorio o indulgente.

Las personalidades de la cultura (categoría polimorfa que agrupa filósofos, productores televisivos, actores, relatores de fútbol, directores de bibliotecas, periodistas, académicos de Puán y de Marcelo T., y cómicos de Tinelli, entre otras cosas) suelen condenar la falta de militancia, el no ponerle el cuerpo a la cosa política. De la observación de sus conductas parece surgir que para ponerle el cuerpo a la cosa política alcanza con hacer declaraciones heroicas a favor del Bien y en contra del Mal (cámbiese la polaridad por el caso particular que corresponda: Oligarquía-Pueblo, Socialismo-Capitalismo, Nacionalismo Popular-Cipayismo Vendepatria, etcétera).

Del lado indulgente, los periodistas fundamentan su lugar de justicieros de oficio resaltando las miserias de la clase política que explican el desencanto popular. Sus propias miserias, como corresponde, quedan bien tapadas bajo las alfombras de las redacciones y las oficinas de producción.

Y las oposiciones se apoyan en ese desencanto para proponerse como alternativa, cosa difícil si consideramos que, en términos generales, casi todos tienen alguna filiación vergonzante que ocultar. Un árbol genealógico escrupuloso seguramente los situaría en alguna rama compartida con los mismos sujetos a los que sindican como responsables de la pérdida de interés del pueblo por la res publica.

No parece haber mucho margen para el optimismo. Hasta tal punto casi todo parece infectado que hay que ir con barbijo y guantes de látex a votar, y ya no se sabe si tiene que ver con la influenza porcina o con el estado de putrefacción del sistema partidario argentino.

De todos modos, como siempre, prefiero que nos sigan preguntando a quiénes queremos que nos representen. Así, por lo menos, nos veremos obligados a hacernos cargo de nuestras elecciones.

PD: a propósito de políticas, votos e ideas, van abajo unos muy interesantes links de Los Trabajos Prácticos que merecen ser leídos.

http://www.bonk.com.ar/tp/daily/1406/almabellismo

http://www.bonk.com.ar/tp/daily/1407/gano-kirchner

http://www.bonk.com.ar/tp/daily/1408/el-voto-de-izquierda-explicado-a-los-ninos

Y el gran experimento LTP, la invención de un polemista. Aquí debajo va el proceso completo. Lean y disfruten.

http://www.bonk.com.ar/tp/daily/1338/marcelo-fishbein-abran-las-carceles

http://www.bonk.com.ar/tp/daily/1349/fishbein-resentido

http://www.bonk.com.ar/tp/daily/1386/fishbein-vs-el-golem

http://www.bonk.com.ar/tp/daily/1409/fishbein-cest-moi

Ah, y unas reflexiones de Tomás Abraham, bastante sabrosas.

http://tomabra.wordpress.com/2009/06/27/reflexiones-sobre-las-elecciones-de-manana-perfil-276/

 

Houdinis Mayo 17, 2009

Archivado en: Ideas — derjungewoerter @ 12:41 pm

Hubo Cassandras, pero nadie les creyó. Y entonces, en algún momento, ellos desaparecen.

Los pasillos se vacían. Las caras son cada vez más breves, la pregnancia facial se diluye, todos se vuelven intercambiables. Acaso sea eso lo deseable. Se apuesta a las largas filas de desesperados, la carne de ordalía. Ésos soportarían cualquier trato a cambio del privilegio de formar parte de la prestigiosa Organización.

Es una cuestión de gratitud. Los otros, los malagradecidos, los soberbios que creen que son algo per se, los que no entienden cuánto le deben a la Organización, más tarde o más temprano tendrán la opción de hierro. La conversión o el ostracismo. O quizás ya carecen de opción, acaso su destino ya esté sellado. La ingratitud se huele desde ciertos despachos.

Es una cuestión de lealtad. Los que creen que tienen derecho a debilitar la Organización con sus críticas, con sus quejas, no saben lo que es ser leal. Sí lo saben los que fueron bendecidos por la movilidad social sin la intervención de Marx. Lo saben los que pasaron de la cadetería a la gerencia, de la limpieza a la dirección. Lo saben quienes ocultan la certeza personal de que, sin el Deus ex machina de las altas esferas, en condiciones de laboratorio, jamás habrían escalado las colinas que ahora dominan. Y ésos son los legionarios más fieles, los más temibles, los más sanguinarios.

Y ahí van las huestes derrotadas, esfumándose en un parpadeo. Los escritorios vacíos se reproducen. ¿Será un privilegio ocupar uno aún? Quizás desorienta la gratuidad del asesino serial. No saber qué hay que hacer, qué hay que impostar para sobrevivir, si es que acaso eso es lo que se desea. En las prisiones se trata de no enfurecer a nadie, de pasar desapercibido. Que no te rompan el culo en las duchas, o que la raza de llaveros no te apalee. Pero la inquietud permanente de no saber de dónde puede venir el puntazo te mantiene en guardia. Trabajar, no se puede. La supervivencia te come mucha energía.

Acaso por rencor, uno quiere que los Houdinis hayan hecho su gran escape. Que no hayan muerto ahogados en el tanque de agua, con las cadenas aprisionando sus cuerpos.

Si eso fuera así, a nosotros nos quedaría alguna esperanza.